La tiara es, sin duda, uno de los símbolos más reconocibles de la monarquía. Más allá de su valor estético, en el contexto de las reinas de España —especialmente la reina Sofía y la reina Letizia— representa poder ceremonial, tradición y respeto protocolario. Sin embargo, su uso no es arbitrario: está profundamente ligado a la naturaleza de la visita y al tipo de Estado que se visita.
Según la Casa de S.M. el Rey, el programa de cada visita de Estado especifica el nivel de etiqueta de los actos. Solo cuando se trata de una Cena de Estado con etiqueta white tie (frac para los hombres, vestido largo y condecoraciones) el protocolo contempla el uso de tiaras.
En las cenas de gala y actos oficiales dentro de España o en otros países monárquicos, el uso de la tiara y el traje de gala (frac para los hombres) es una forma de honrar a los invitados y mostrar el máximo respeto al protocolo internacional.
Cuando los reyes de España visitan países republicanos o contextos donde la monarquía no es parte de la tradición política, la reina Letizia y la reina Sofía optan por prescindir de la tiara. Esto se debe a varias razones:
El uso o la ausencia de la tiara no es solo una cuestión de moda: es un instrumento diplomático silencioso.
No solo la tiara es simbólica: el frac para los hombres completa el protocolo de gala. Cuando los Reyes de España reciben invitados o visitan otros países monárquicos, el uso del frac refuerza la solemnidad del evento.
En cambio, en contextos más informales o en países republicanos, los trajes de etiqueta masculina también se adaptan, evitando el exceso de formalidad y mostrando una actitud más cercana y diplomática.
La tiara no es un simple adorno: es un lenguaje diplomático visual. Las reinas de España, Sofía y Letizia, han aprendido a usarla con precisión: para honrar, impresionar y respetar según la ocasión. Su ausencia estratégica en ciertos contextos es igualmente significativa: demuestra sensibilidad cultural, inteligencia protocolaria y un enfoque moderno de la monarquía.
En definitiva, la tiara y el frac son más que símbolos de realeza: son herramientas de comunicación internacional, y su manejo refleja cómo la monarquía española combina tradición, respeto y diplomacia.
Un ejemplo claro del uso estratégico de la tiara se observa durante la visita de Estado del Emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, al Palacio Real de Madrid en mayo de 2022. Aunque se trataba de una cena de gala oficial —el contexto más formal dentro de la etiqueta española— la reina Letizia optó por prescindir de la tiara, decisión que llamó la atención de la prensa especializada.
Esta elección refleja varios factores clave:
Este caso sirve como ejemplo concreto de cómo la tiara, lejos de ser un simple adorno, es una herramienta de comunicación diplomática. Mientras en España o en monarquías europeas la reina Letizia hace uso de las tiaras para honrar a los invitados, en situaciones como la cena con el Emir de Catar se demuestra que saber cuándo no usarla también es un acto de protocolo y respeto.