Todos hemos pasado por esa situación: el pasajero de delante reclina el asiento sin avisar, el de al lado habla en voz alta por el móvil, o alguien ocupa el reposabrazos central como si fuera suyo. Viajar en avión concentra a muchas personas en un espacio reducido durante horas. ¿No sería todo mucho más fácil si existieran unas normas claras de etiqueta en el avión que todos conociéramos y respetáramos?
Las hay. El problema es que nadie nos las enseñó. En esta guía te explico cuáles son, por qué existen y cómo aplicarlas para que tu próximo vuelo sea una experiencia mucho más agradable para ti y para quienes viajan a tu alrededor.
Un avión es uno de los espacios sociales más exigentes que existen. No puedes alejarte. No puedes salir a tomar el aire. No puedes elegir a tus compañeros. Durante horas, compartes un espacio de escasos metros con personas que no conoces, con sus costumbres, sus necesidades y sus maneras.
En mis años de experiencia enseñando protocolo social, siempre digo que los espacios compartidos son los que mejor revelan nuestra educación. Y el avión no es una excepción. El modo en que gestionas el reposabrazos, el volumen de tu conversación o la forma en que tratas a la tripulación dice mucho más de ti de lo que imaginas.
La etiqueta no es una imposición. Es un acuerdo tácito entre personas que deciden coexistir con respeto. Y en un vuelo, ese acuerdo puede marcar la diferencia entre un viaje agradable y tres horas de tensión silenciosa.
Si quieres profundizar en cómo comunicarte con respeto en cualquier situación, las 5 reglas de etiqueta comunicativa que todos deberíamos seguir son un buen punto de partida.
El asiento de avión es, técnicamente, tuyo durante el vuelo. Pero el espacio que lo rodea es compartido. Y aquí es donde surgen la mayoría de los conflictos.
Reclinar el asiento. Tienes derecho a reclinarlo: está ahí para eso. Pero la etiqueta sugiere hacerlo con suavidad, sin brusquedad, y nunca durante las comidas del pasajero de detrás. Si el vuelo es corto o el espacio es claramente insuficiente, valora si realmente lo necesitas. Un gesto tan pequeño como girarte y avisar puede transformar completamente la experiencia del pasajero de atrás.
El reposabrazos central. Esta es la gran disputa del avión. Por convención, el reposabrazos central pertenece al pasajero del asiento central: es quien tiene menos espacio y ningún reposabrazos propio. Los pasajeros de ventana y pasillo disponen de su reposabrazos exterior. Respetarlo no es ceder; es simplemente ser consciente de quién está en la situación más incómoda.
La ventanilla. Si ocupas el asiento de ventana, tú decides si la persiana está abierta o cerrada. Pero si el pasajero de al lado te pide que la bajes porque la luz le molesta para dormir, el gesto considerado es atender su petición, especialmente en vuelos nocturnos o largos.
Los pies y el espacio inferior. Tu bolsa pequeña puede ir bajo el asiento de delante, pero solo en la zona que corresponde a tu asiento. Nunca extiendas los pies hacia el espacio del vecino ni coloques objetos en su área.
El ruido es la fuente de conflicto más frecuente y la más fácil de evitar. La mayoría de las veces, las personas no son conscientes del volumen que generan. En un espacio tan cerrado, cualquier sonido se amplifica.
El móvil y los auriculares. Escuchar música o películas sin auriculares es directamente inaceptable. Y llevar auriculares no es suficiente si el volumen es tan alto que se escucha desde el asiento de al lado. El ruido ambiental de un avión ya es considerable; no necesitas subir el volumen al máximo para escuchar bien.
Las conversaciones. Hablar con tu acompañante es completamente normal, pero hazlo en un volumen apropiado. Las conversaciones largas en voz alta o los comentarios constantes pueden ser muy molestos para quien viaja solo e intenta descansar o concentrarse.
Los niños. Si viajas con niños pequeños, haz lo posible por gestionar su nivel de ruido con calma y paciencia. Los demás pasajeros entienden que los niños son niños. Lo que resulta más difícil de aceptar es la indiferencia de los adultos que los acompañan.
Las llamadas en tierra. Durante el embarque, las llamadas están permitidas pero deben ser breves y en voz moderada. Nadie necesita escuchar tu conversación completa mientras espera para subir al avión.
Los compartimentos superiores y los pasillos son espacios compartidos. Gestionarlos bien es una muestra de consideración hacia los demás pasajeros.
El equipaje de mano. Coloca tu maleta en el compartimento directamente sobre tu asiento o en el más cercano disponible. No uses espacio en compartimentos de otras clases, y coloca siempre tu equipaje en vertical si es posible, para que quepan más bolsas.
El pasillo. El pasillo es un espacio de tránsito. Cuando te levantes para ir al baño o estirarte, hazlo con rapidez y sin bloquear el paso innecesariamente. Si alguien necesita pasar, entra en tu fila o da un paso atrás.
El baño. Deja el baño tal como te gustaría encontrarlo: sin agua en el lavabo, con el papel sobrante en la papelera y sin bloquear la puerta más tiempo del necesario cuando hay cola esperando.
La tripulación. El personal de cabina realiza un trabajo exigente en condiciones difíciles. Trátales con la misma educación con la que tratarías a cualquier profesional. Un simple «por favor» y «gracias» marcan una gran diferencia.
El error más frecuente que observo es la actitud de quien cree que, por haber pagado su asiento, puede hacer lo que quiera. El avión es un espacio social, no privado. Las normas de convivencia siguen vigentes aunque estemos a 10.000 metros de altura.
La etiqueta en el avión se resume en una sola idea: ser consciente de que no estás solo. El espacio que ocupas tiene límites, y esos límites empiezan donde empieza el espacio de tu vecino. Con pequeños gestos que no cuestan nada, el vuelo puede ser una experiencia agradable para todos.
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Sí, reclinar el asiento es un derecho del pasajero, pero la etiqueta sugiere hacerlo con suavidad y nunca durante las comidas del pasajero de detrás. En vuelos cortos o cuando el espacio es muy reducido, conviene valorar si realmente es necesario.
Por convención, el reposabrazos central pertenece al pasajero del asiento central, que es quien tiene menos espacio. Los pasajeros de ventana y pasillo disponen de su propio reposabrazos exterior.
Las llamadas de voz están prohibidas durante el vuelo por normativa de aviación. En tierra, durante el embarque, están permitidas pero deben ser breves y en voz moderada para no molestar a los demás pasajeros.
Coloca tu equipaje directamente sobre tu asiento o en el compartimento más cercano disponible. No uses espacio en compartimentos de otras clases y coloca siempre tu bolsa en vertical si es posible, para dejar espacio a los demás pasajeros.